La verdad duele, siempre
- 23 jul 2018
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Sea donde sea, te la diga quien te la diga, venga de donde venga. Duele. Y más si el que has estado “ciego” eres tú. Dicen que de los errores se aprende y que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Vaya que si es así. Ojalá los errores no significaran fines, sino pausas.
A veces, un fallo minúsculo puede llegar a convertirse en uno enorme si tú mismo no has sabido remediarlo y has seguido cometiéndolo, día tras día.
Fallé. Antes, durante y después. Lo seguiré haciendo, seguro. Ahora toca levantar la cabeza, mirar al frente, paso firme y “a seguir”.
Ya no habrá tardes en la terraza de un bar con muchos botellines de cerveza. Ya no habrá viajes planeados de un día para otro, con sus locuras, con su magia. Ya no habrá nada. Porque la verdad duele, siempre.







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